Cuando era niño y vivía en Sudáfrica, Virend Somers y sus dos primos se subían a la enorme cama del abuelo para que les contase historias. “Realmente nos encantaban sus historias, pero lo que más esperábamos era que se quedase dormido, aunque ahora lo digo con un poco de remordimiento. El abuelo empezaba a roncar y luego dejaba de respirar por largo rato. ¡Era increíble escuchar sus jadeos cuando volvía a respirar! Nos fascinaba observarlo desde nuestra perspectiva infantil, aunque nunca nos percatamos de las implicaciones”, recuerda.

Dr. Virend Somers

Esa fue la primera experiencia del Dr. Virend Somers con la apnea obstructiva del sueño. Ahora, como médico investigador, dirige las instalaciones de Mayo Clinic para investigación sobre el sueño y el sistema cardiovascular. Su equipo se encarga del estudio de la función del sistema nervioso vegetativo en la regulación cardiovascular, especialmente durante el sueño. Sin embargo, él mantiene vivo en la memoria aquel recuerdo de su abuelo, tanto en sus investigaciones médicas como en su práctica.

“La verdad es que murió mientras dormía y solamente ahora, en estos últimos años, empiezo a entender qué le ocurrió”, dice.

En la década de los años 90, la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra destacó el estudio del Dr. Somers sobre el sueño, en el que su equipo describía el efecto del sueño normal sobre el corazón, los vasos sanguíneos y el sistema nervioso simpático. Su trabajo posterior reveló que la alteración del sueño, especialmente debida a la apnea del sueño, tiene efectos graves sobre la salud. Las personas con sueño alterado viven crónicamente somnolientas y corren más riesgo cardíaco, pues, según dice este médico y científico, aquellos períodos en los que quienes peor duermen dejan de respirar y tienen muy poco oxígeno pueden aumentar el riesgo de muerte cardíaca súbita en alrededor del 80 por ciento.

APNEA OBSTRUCTIVA DEL SUEÑO

La apnea obstructiva del sueño es el tipo más común de apnea y consiste en el cese momentáneo de la respiración durante el sueño. Afecta a aproximadamente 1 de cada 4 hombres de mediana edad y a 1 de cada 10 mujeres de mediana edad.

La apnea del sueño ocurre cuando el velo del paladar y la lengua caen parcial o completamente hacia atrás, en dirección de la garganta, y cierran las vías respiratorias.

En la apnea del sueño, la respiración se detiene hasta por 20 segundos y el nivel de oxígeno disuelto en la sangre se desploma. La falta de oxígeno sobresalta a la persona y la despierta, aunque pocos segundos después vuelve a quedarse dormida y nunca recuerda lo sucedido. En la apnea del sueño grave, estos eventos pueden repetirse más de 30 veces en una hora, lo que prácticamente imposibilita la continuidad del sueño.

“El paciente batalla por respirar y se escucha su jadeo al intentar succionar el aire de las vías respiratorias cerradas. Ese intento por inhalar aire genera una enorme presión negativa en el pecho. Como las paredes de una parte del corazón son bastante finas, la lucha por inhalar el aire exterior las somete a una fuerte succión, lo cual cambia la estructura de las aurículas y, creemos, que también aumenta la probabilidad de fibrilación auricular”, dice el Dr. Somers.

“El nivel de oxígeno desciende porque la persona no respira y, en cambio, el nivel de dióxido de carbono aumenta”, añade. Eso estimula reflejos químicos que activan al sistema nervioso simpático, o sea, a la reacción de lucha o fuga del organismo: el corazón empieza a latir fuerte, los vasos sanguíneos se constriñen y la presión arterial se dispara.

“El corazón tiene que trabajar más fuerte y debe hacerlo en una situación en la que no hay suficiente oxígeno, sino más bien un nivel muy alto de dióxido de carbono. El ácido del dióxido de carbono, la adrenalina y otras hormonas similares inundan el torrente sanguíneo. Por lo tanto, se crea la perfecta desgracia cardiovascular”, explica el Dr. Somers.

En los años 2003 y 2004, Circulation publicó el estudio del Dr. Somers y otros autores, cuyos resultados mostraron una relación entre la apnea del sueño y la pérdida del ritmo cardíaco, conocida como fibrilación auricular. Los pacientes que reciben tratamiento para la fibrilación auricular sufren de más recurrencias de la afección cuando también padecen apnea del sueño. En un trabajo del año 2005 publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra, el Dr. Somers y sus colegas mostraron asimismo que en las personas con apnea del sueño, la muerte súbita relacionada con problemas cardíacos alcanzaba su punto máximo durante la noche; otros, en cambio, tendían a sufrir ataques cardíacos por la mañana.

La apnea obstructiva del sueño, según el estudio del Dr. Somers, es uno de los factores más poderosos para pronosticar muerte cardíaca súbita, mucho más que la presión arterial o el colesterol alto. La medida más importante parece ser el tiempo durante el cual desciende el nivel de oxígeno del paciente en los eventos de apnea. Un estudio longitudinal realizado en 10 701 adultos y publicado en el año 2013 en la Revista del Colegio Americano de Cardiología reveló que la magnitud del riesgo de muerte cardíaca súbita podía predecirse a través de varias medidas de la gravedad de la apnea obstructiva del sueño, especialmente del bajo nivel de oxígeno durante la noche.

Gráfico con los datos del estudio del sueño: la raya amarilla muestra el tiempo durante el cual disminuyó la respiración del paciente; la raya roja indica que el paciente dejó completamente de respirar.  

La somnolencia crónica también se relaciona con muerte cardíaca súbita, aunque no se sabe si la privación de sueño es la causa, o simplemente hay una estrecha correspondencia entre la somnolencia y el poco oxígeno presente durante los eventos de apnea.

“Las personas más somnolientas que también sufren de apnea son las que más riesgo corren, y eso es algo que definitivamente queremos entender. La apnea obstructiva del sueño también conlleva otros riesgos, incluido arteriopatía coronaria y accidente cerebrovascular. Más aún, existe una relación muy fuerte, pero mal entendida, entre apnea del sueño y aparición de demencia”, acota el Dr. Somers.

Hay evidencias acerca de que la apnea del sueño afecta la función cognitiva, hasta en los niños. “Si su hijo respira ruidosamente por la noche o tiene aunque solo sea un evento de apnea por hora, necesita tratamiento porque eso no se considera normal. El rendimiento escolar entre los niños con apnea del sueño es muy malo y existen evidencias respecto a que la resolución de la apnea les permite desarrollar sus capacidades intelectuales de forma más completa”, añade el Dr. Somers.

La causa más común para la apnea infantil es el agrandamiento de las amígdalas.

TRATAMIENTOS ACTUALES

Muchas personas sufren de cansancio crónico, pero no se dan cuenta que padecen apnea del sueño. Cabe anotar que la afección tampoco se reconocía como un problema hasta hace poco y que el Dr. Somers calcula que cuando él empezó a ejercer la medicina, posiblemente no se diagnosticaba al 85 por ciento de los casos de apnea. Aunque ahora se la diagnostica más, la mayoría de la gente que padece apnea del sueño todavía no sabe que la tiene.

Debido a que los pacientes generalmente no recuerdan las alteraciones que sufren durante el sueño, quienes sospechan que algo anda mal suelen ser los cónyuges… las esposas, con mayor frecuencia. Los cónyuges de las personas con apnea también suelen tener privación de sueño.

El Dr. Somers dice que, desgraciadamente, “no se sabe si el tratamiento del apnea previene futuros ataques cardíacos”, pero reduce la presión arterial y, cuando menos, mejora el sueño nocturno. Hacer cambios en el estilo de vida también ayuda, y lo que se recomienda es bajar de peso y evitar tanto el alcohol como otro tipo de sedantes a la hora de dormir.

“La razón por la que una persona no permanece siempre en el estado de apnea es porque el cerebro la despierta para que vuelva a respirar. No obstante, cuando la persona está bajo el efecto de algún sedante que afecta al cerebro, como el alcohol, la apnea durará un poquito más debido a que cualquier mecanismo que sea el encargado de alertar al cerebro estará menos despierto”, aclara el Dr. Somers.

Otra solución es usar un dispositivo que sostiene a la mandíbula inferior hacia delante para impedir la caída de la lengua en la garganta. Sin embargo, el Dr. Somers advierte que “tiene que ser medido por alguien que realmente sepa lo que hace para que no arruine los dientes ni la mordida”.

Por último, están las máquinas de presión positiva continua sobre las vías respiratorias (CPAP, por sus siglas en inglés), que fuerzan suavemente al aire hacia las vías respiratorias mediante una mascarilla. “Las CPAP son muy eficaces. El problema es que no son fáciles de tolerar y, por eso, el 40 por ciento o más de la gente deja de usarlas, aunque no pueda dormir”, señala el Dr. Somers. Además, la bomba es del tamaño de una tostadora de pan, lo que la hace inconveniente para viajar.

UN MÉTODO EN EQUIPO

A medida que el Dr. Somers se adentraba más en el estudio de la apnea del sueño y la enfermedad cardiovascular, descubrió que era una senda más bien solitaria. Pocas escuelas de medicina enseñaban sobre el sueño. “¿Puede creerlo? La tercera parte de la vida de los seres humanos transcurre durmiendo y, sin embargo, las escuelas de medicina se enfocaban solamente en la medicina correspondiente al día”, acota. Recibió de los Institutos Nacionales de Salud el Premio Académico del Sueño para acrecentar el conocimiento científico y la concienciación pública sobre las consecuencias cardiovasculares de la alteración del sueño.

El Dr. Francisco López Jiménez, el Dr. Virend Somers que ostenta el título de Profesor Alice Sheets Marriott y el Dr. Michael Ackerman que ostenta el título de Profesor Windland Smith Rice para Investigación sobre Genómica Cardiovascular.

En Mayo, el Dr. Somers a menudo trabaja en equipo con otros colegas, como el Dr. Michael Ackerman que estudia las enfermedades hereditarias que provocan muerte súbita. Los doctores Somers y Ackerman examinaron la relación entre los trastornos del sueño y los síndromes genéticos del ritmo cardíaco, tales como el síndrome del intervalo QT prolongado que es un trastorno del restablecimiento de la carga eléctrica del corazón. Este trastorno, a veces, puede provocar irregularidades mortales en el latido cardíaco.

“Demostramos que existe una especie de interacción entre el sueño, el ciclo del sueño y el sistema cardíaco de restablecimiento de la carga eléctrica, en general”, explica el Dr. Ackerman. “Esa podría ser la razón, o una de las posibles razones, por las que en las mujeres con intervalo QT prolongado aumenta el riesgo de eventos durante el sueño, especialmente cuando despiertan repentinamente por la mañana, por ejemplo, al sonar el reloj despertador o escuchar el llanto del bebé”.

El Dr. Somers también colabora con el Dr. Francisco López Jiménez, cardiólogo de Mayo que estudia la cardiopatía y la obesidad, afección comúnmente relacionada con la apnea del sueño. A medida que el Dr. López Jiménez leía el estudio del Dr. Somers, iba reconociendo intereses comunes, tales como el efecto del mal dormir sobre el apetito y el metabolismo de la glucosa.

Poco después de unirse a Mayo Clinic hace 16 años, el Dr. López Jiménez le pidió al Dr. Somers que fuese su mentor. “Me acerqué a él, en ese entonces, y le dije que me gustaba el trabajo que hacía y que tenía cierto interés en la obesidad y la enfermedad cardiovascular, o sea, en algo que él no hacía. Sin embargo, era obvio que muchos de los pacientes con apnea del sueño también tenían obesidad; por lo que, en ese sentido, había mucho potencial de colaboración”.

“En realidad, la colaboración ha sido fascinante para mí porque Virend mantiene la mente abierta. Posee una mente científica y, por lo tanto, le parece interesante cualquier idea que se le propone, sin importar cuán disparatada suene. Tiene ese gran don del cuestionamiento, de preguntarse por qué o cómo explicar esto y aquello”, dice el Dr. López Jiménez.

Según el Dr. Somers, las oportunidades para estudiar el sueño solamente ganarán importancia porque la privación del sueño “empeora más y más, puesto que ahora dormimos menos que hace 20 años y muchísimo menos que hace 100 años”.

¿Cuál es la razón? Las luces eléctricas y, más recientemente, las pantallas de los computadores, el internet, los teléfonos inteligentes y los medios de comunicación social.

El Dr. Somers concluye con lo siguiente: “Si el sueño inadecuado tiene implicaciones sobre la salud, la repercusión futura de esto sobre la salud pública puede ser enorme debido a la gran cantidad de jóvenes que simplemente no duermen suficiente”.

– Greg Breining, 5 de febrero de 2018